III Encuentro - Exposición de poesías y cartas de amor
POEMAS
Cajamarca, 20 de Febrero del 2010.
Con mucho cariño y dedicado a todos los cibernautas, presentamos los "Poemas de Amor" escritos por sus autores para el ser que aman en el día de San Valentín, del Amor o de la Amistad.
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AGUILAR AGUILAR, Santiago: DOS AGUILAR AGUILAR, Santiago: Identidad de amor ALCALDE HUAMÁN, Alfredo: ¿Recuerdas? ALVARADO CALDERÓN, Manuel: Oculto deseo BANCAYÁN, Carlos: A la amistad BARRANTES DE VALE, Lourdes: Solamente para los dos BARRANTES ZURITA, Socorro: Desalumbramiento BARRANTES, Diana: A tu recuerdo BAZÁN BECERRA, Guillermo: De cómo el amor, como fuerza incontenible, puede empezar con un simple “flechazo” BECERRA SUÁREZ, Juan Hernando: Quisiera volver CABANILLAS AGUILAR, Ricardo: La partida CABRERA MIRANDA, Carlos: Liturgia en el Ande CÁCERES VÁSQUEZ, Filomena Jhanina: No compartiremos CHACÓN AÑO, Jonathan Halley: Tú eres mi religión CORCUERA, Marco Antonio: Quitaré de mis ojos CORTEZ ALVARADO, Blanca: A la Santísima Virgen Dolorosa CREVOISIER, María Luz: Poemas DÍAZ BARRANTES, Thaís: Creciendo DÍAZ CORONEL, Elías: Miradas de amor DÍAZ IZQUIERDO, Gregorio: Corales de luz DÍAZ IZQUIERDO, Gregorio: Suspiros FANTASÍA (Seud.): Un poema de amor GALLARDO PLASENCIA, Fransiles: Reconciliación GOICOCHEA CRUZADO, Antonio: Dame la mano GUILLÉN PADILLA, William: Siete espacios en tu cuerpo donde la paz es sociego GUTIÉRREZ SISNIEGAS, Sara: En vuelo de amor KUO ROBLES, Andrés: Escribo tu nombre Amor LARCE, Lía: Olvido, ausencias y presencias LEÓN PRETELL, Eliseo: Día del amor LEÓN PRETELL, Eliseo: Te quiero, te quiero LESCANO LEÓN, Edgar Otoniel: Te amo LEZCANO RUIZ, Consuelo: A María Rosa Sáenz de Montoya LEZCANO RUIZ, Consuelo: A Linda Canto de Barrantes LOMBARDI, Carmen: Amor LOMBARDI, Carmen: Poema a la amistad LUCERO DÍAZ, Lorenzo: Julia MEDINA SÁNCHEZ, Bethoven: Acuerdo último en el transcurso del beso OLIVEROS SOTO, Elizabeth: Un amor en primavera PEREYRA TERRONES, Jorge: La mujer del poeta PUGA CACHO, Javier: Travesía para un amor inconcluso PUGA COBIÁN, Nicolás: Serenata RAMOS RODRÍGUEZ, Walter: La Banca ROJAS, Manuel: Alegoría a la mujer SALAS SALAS, Luzmán: Fantasía SERRANO RUIZ, Manuela: Unos poemas de amor TORRES RUIZ, Manuel Guillermo: Febril VÁSQUEZ CRUZADO, María Magdalena: Límites VÁSQUEZ MEDINA, Luis Alberto: Tristeza VILLANUEVA CRUZADO, Jorge Wálter: Fuego en la distancia VILLANUEVA, Estuardo: Tan sólo un nudo de sueños |
Hay penas en pena almacenadas en mi alma…
hay gritos que silenciosamente aúllan
en los mercados del hambre
a los que ni en broma me dejabas ir
ahora que
mientras en la serenata del viento me falta tu aliento
cuando cruzo la esquina
donde cada mañana me esperabas
para que juntos comprásemos el pan
que nunca podía faltar en nuestra mesa
huelo el humus de la vieja casa
donde solías compartir tus anhelos
con Olivita
tu hija mayor
que en una madrugada de agosto
se fue sin avisar a nadie de su partida
a buscar el sito donde nos juntemos
otra vez
al lado de mamá
y en familia
para siempre…
Hay un sentimiento que se soasa en el humo
de no sé qué rayos mordaces aglomerados
en las mejillas de mis sueños
y sin más viandas que este galope de recuerdos
sudoroso bordeo la isla de mi infancia
que tú solías rememorar carcajeándote con el aire…
Y me resisto a creer que el tiempo haya pasado
Inmisericordemente
tan de prisa
y tan temprano
por esta morada de paz
en que todos amanecíamos fletando nuestros fiambres
con la buena conciencia
de la esperanza.
Asciendo indolentemente al monte del placer
descubro cuan maravilloso es proclamar la vida
humedecida por los dulces y golosos sudores del deseo,
entiendo cuanta verdad existe en esa gracia del amor
escrita sobre cuerpos desnudos bajo las sábanas.
Entregándome a bucear en el hondo valle de la mujer
aprendo a pregonar las delirantes letanías de la especie
reveladas por devoradores relámpagos de fuego
que como alimento embriagador y perfecto de los sexos
toca y reparte fecundas semillas con olor vida.
Y transfigurado por la sublime perfección del placer ungido
gravito los prometedores deleites que la maternidad ofrece
en dos deliciosos senos saciados por mis labios,
mientras aprendo el clímax delirante de la terrestre dicha.
Luego embriagado por el amado aliento incontinente
irradio irreflexiva y masculinamente humores apacibles
idénticos a esa fértil maraña de musgo deshojado plácidamente
en el uncido e incendiado vientre del placer desmitificado.
Tolero entonces magníficos pliegues adánicos prematuros
y jadeante duermo los victoriosos jolgorios habitados en el beso
que prontamente habita, engendra y concibe las hazañas del deseo
pintado en encendidos lienzos de dos amantes entrecruzados.
SANTIAGO AGUILAR AGUILAR
Trujillo, febrero 2010

¿Recuerdas la noche en el
parque?
¿Recuerdas que yo temblaba?
¿Recuerdas que nos besamos?
Recuérdame siempre, amor.
Por las noches te veo en las estrellas.
Recuérdame siempre, amor.
Aquí en el parque te espero, no tardes…
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Por: Carlos Bancayán
Cuando siego la mitad de la mies
lo restante del grano está esperando
la mano de mi amigo.
Cuando escancio la miel de la abeja dormida
la rendija más tersa del panal destila
para mi buen amigo.
Cuando escucho el sonar de una guitarra hermosa
o miro iluminada la cara de la luna
extraño a mi amigo.
Cuando un niño sonríe dulcemente
o la gaviota roza la mejilla del aire
es que duerme mi amigo.
Cuando el tiempo no existe,
cuando el dolor se adorna,
cuando brilla el silencio,
es que quiero a mi amigo.
Mañanas cantarinas despiertan,
corazones amantes y tiernos,
Llamados profundos del alma,
Que el poder de fuerzas sublima,
No entorpecen los cuerpos sagrados,
Consagrados está, como ofrendas,
Inmolados en un solo holocausto,
Ardiente fuego consume,
Y de dos diferentes sustancias,
Fundidas cual hierro candente.
De aquellos amantes eternos,
Un fruto querido resurge,
De puro y completo amor,
Ternura despiertan sus ojos,
Temperamentos que sueldan ,
Las vidas más limpias que el agua,
Manantiales transparentes,
Gozando la creación divina,
Como si Dios habría hecho el mundo,
Solamente para dos.
Lourdes Barrantes de Vale
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Buenos Días, el sol está metiéndose en las nubes No quiere salir a vista. Si no sale echo palo Porque es mi regalo de vos |
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Pajarito encantador échale un canto al viento que lleve para los que quiero un silbidito de amor |
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Aquí estoy, aquí les llego Con esta forma de ser Tan absurda, tan sensible Ave pasajera soy |
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Cual Edith Piaf me emborracho de la vida Y me salen los demonios Por eso me encuentro sola forma de vivir inconforme |
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Embravecida existencia La pasión hecha trizas brama Los sueños desbarrancados Las sombras tirando luces |
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Cantemos en DO , silencio Este misterio de la vida atragantada Compartiendo alegres penas nadando en mar esperanzas de curva salada y fiera |
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La vida está en nuestras manos El destino lo marcamos Dale a la esperanza luz Y a la tristeza sosiego Hermana/o del alma mía |
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Como yo que me llamo Isabel Robles
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COMO FUERZA INCONTENIBLE,
PUEDE EMPEZAR CON UN SIMPLE “FLECHAZO”
( Siglo XX, con la venia del siglo XVI)
Perdonad la osadía de escribiros,
mas, no puedo parar al corazón.
Bastó sólo una vez que os mirara
y, más que Flecha Cupida... ¡fue arpón!
Seguid en libertad, si os lo parece;
desechad, desconfiada, este amor;
y reíd, si queréis, de estos versos...
¡o, ignorad, si os place, mi dolor!
Vuestro nombre, Julieta de mi tiempo,
bien podría ser letra de canción...
No seáis ingrata, ni seáis esquiva:
¡dadme oportunidad, Dama-Ilusión!
Vos entrásteis a mi alma, esa mañana:
Papel de caramelo que estorbó...
Desfile... Plaza de Armas... Santa Rosa...
Jueves 30 de agosto... Vos y yo...
¿Por qué impedísteis que os tomaran la foto?
¡Si esa imagen no la iba a brujear...!
No quiero un corazón con malas artes:
¡ésa no es mi manera de amar !
¿Podréis concederme el conoceros,
más de cerca y seguido, por favor?
Quién sabe bastará con ser amigos
o, Julieta-Romeo... ¡y el amor!
En tu cauce divino se extiende mi río blanco.
En su final, gimes. Se inunda tu rosada encañada.
Se desborda en tu vía láctea,
una efusión cósmica que recorre tu embeleso,
un calor de corazón te abraza entre dos hogueras:
Lluvia de pasión y fuego de miel destilan los cuerpos.
Tú expandes el gozo sin tu cuerpo
Yo atino a acariciar tus cabellos
(Ondulados rizos desde Venus).
Hoy, una noche danzante
entre dioses batiendo palmas
a ritmo andino torrencial deseo.
Piel divina y sacrosanta
Materia se te hizo el alma
Idea angélica se tornó tu cuerpo.
Carlos Cabrera Miranda
Me marcho herido
como un viento apátrida,
mientras rueda en mi equipaje,
calcinada una lágrima.
La historia de los besos
queda escrita en los labios.
Y una canción se desvanece
en el corazón de las cigarras.
Dónde esperará por mí
esa ínsula lejana
para borrar con la Luna amarilla
las sombras de mi tierra baldía.
Nunca pude ser la Copla
para habitar tu corazón,
cantando en las noches
con los faunos a la Luna.
Tan sólo un breve calendario
deshojado por tus ojos.
Tan sólo una historia
escrita con tu lógica total.
¿Es la historia
más profunda que la canción?
Me marcho ahora;
grabados para siempre
llevo tus ojos, en la escala
sensitiva de mis versos.
Mas, tú te quedas con la historia
y yo me llevo la canción…
RICARDO CABANILLAS
jamás tendrás mi cuerpo tendido al viento,
como alguna vez lo imaginaste
no,
el amanecer no nos sorprenderá juntos,
tú y yo, somos leña de otros fuegos
Quedará ese lecho sin estrenar
y,
esas sábanas blancas no sabrán de nuestro amor,
no , nos encontraremos a media luz
ni me robarás un beso como lo hiciste
pero sabes,
te pensaré siempre, y,
desde esta distancia te extrañaré.
Filomena Jhanina Cáceres Vásquez
Mi religión no tiene pecados,
pecado sería no quererte con la pasión de un credo.
El padrenuestro… es recorrer tus labios
y santificar tus besos;
caer en tu reino para hacer tu voluntad cual
norma santa que enreda mis sesos.
Soy devoto de lo virginal de tus manos,
mi oración es tu nombre,
bendición es tu mirada y
espiritual tus cabellos.
Tus lágrimas son agua bendita
Que bautiza mi fidelidad.
Tu lengua…
da cristiana sepultura a mi vejez
Cual hostia…
mis pecados son santos en tu cuerpo.
Soy converso…
y mi libertad escogió tu dogma.
Estoy crucificado en la capilla de tu voluntad,
en el sótano de tu fe.
Mi Biblia es tu cuerpo.
Bienaventurado soy,
¿Dioses, demonios, Santos?
¡No!
Tengo vida religiosa.
Milagro es el amor,
soy creyente de ti, mi santa religión.
J. Ína. (Prov. 27:5)
Jonathan Halley Chacón Año
Felicitaciones por organizar la
Tercera Muestra de Cartas y Poemas de amor. No escribo de mi creación y no sé
por qué motivo, pero sí admiro las obras de quienes pueden hacerlo, por eso
quisiera hacerme presente con la creación del poeta contumacino Corcuera, lo que
será como una forma de seguir teniendo presente a quienes como él llenan nuestro
espíritu, desde más allá del tiempo y de la vida pasajera.
Ustedes me hacen sentir orgullosa de ser cajamarquina.
Judith
QUITARÉ DE MIS OJOS
Quitaré de mis ojos lo lejos que me falta
aunque el día anochezca más tarde o más temprano,
y el tiempo deposite ceniza en mis heridas
y la sangre brotada se recoja a mi barro.
Aunque mis pies se hermanen con lo duro del suelo
y se clave mi arado con su filo maduro,
y pasen los viajeros felices hacia el alba
y mi sombra se quede sin nunca en el regreso.
Aunque la piedra imponga lentitud a mi paso
y la hiel se resista a humedecer mi labio,
y devuelvan las rocas las sombras de mi canto
y salten mis sentidos por sus cinco costados.
Marco Antonio Corcuera
A LA SANTÍSIMA
VIRGEN DOLOROSA
¡Madre amada Dolorosa!
Perla Preciosa de amor
la más bella de las bellas
con divino resplandor.
Tú, que bajaste del cielo
para ser nuestro consuelo.
Eres Tesoro Divino
del pueblo cajamarquino.
Cajamarca, ciudad hermosa,
radiante y majestuosa:
"Toda vestida de flores
te rinde grandes honores".
Este mundo se desploma
porque conciencia no toma.
¡Socórrenos presurosa,
tierna Madre Dolorosa!
Mártir sublime de amor,
siete espadas de dolor
atravesaron al instante
tu divino pecho amante.
Pudiera la humanidad
entregar todo su amor,
pero, ingrata sin piedad
va aumentando tu dolor.
Haz contemplar a Jesús
expirando allá en la Cruz,
y sufriendo cruel dolor
por darnos todo su amor.
Los hombres arrepentidos
por tu Hijo redimidos
imploran la protección
de tu amante corazón.
¡Oh, María, Reina hermosa,
Sol radiante de bondad!
De tus hijos ten piedad,
Madre Amada Dolorosa.
Blanca Cortez Alvarado
POEMAS DE : MARIA LUZ CREVOISIER*-CUSCO
Llueve por la tarde, es domingo.
El silencio pone tu nombre
En la memoria
Y un eco de pájaros
Se dispersa en la calle.
Es domingo
Y está callado el día
Aunque la lluvia cante
Musitando tu nombre
En mi ventana.
Pasan las horas
Entre los libros
Formando un río conceptual
Sobre las hojas verdes de mis manos,
En esta tarde, tan tarde, de hoy domingo
Que llueve.
Lima, años setenta
Te esperaré a las cinco,
Otra vez como entonces,
Haciendo volutas con el cigarro y
Trocando en ecos la distancia.
Será de nuevo el café de los poetas
Y tus pasos pausados,
Desde esa verja oscura a esta estancia.
I verás florecer, a las cinco
En una sola planta, mis cabellos de fuego
En tus ojos infantes.
Serán otra vez los niños
Jugando a la cometa
Y esa calle curvada con sus poemas tangibles
Aparecerán como antes, el rictus del silencio
Y la caricia de la brisa
Sobre tu rostro y mi rostro,
Los amigos vendrán
A ofrecernos su asombro
Y tú y yo a las cinco, nos reiremos de nuevo
Sin pensar en la nada, en la luna o en el árbol
Porque la hora sola nos bastará
Para remediar la duda
El espacio y el futuro.
Te esperaré a las cinco y como entonces también
El sol sonriente y tenso
Caerá luego sobre nuestro camino
Dibujando tu sombra en mi sombra.
Cusco, Plaza del Regocijo
La susurrante inquietud
De los árboles
Se extiende por la tarde a manera de bostezo.
Álamos desleídos
Y angostos de horizonte
Azúl tu boca
Azúl tu color sustantivo
Y azúl
Esta infinita manera de quererte.
Alamos y viento,
Tú, yo, la tarde
Con axiomas de amor
Y universo.
Lima
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*MARIA LUZ CREVOISIER. Fundadora y miembro del grupo AJEAC, Asociación de Jóvenes Escritores y Poetas del Cusco. Vive en Lima. Es periodista y colabora con la página de Opinión de El Peruano con diversos temas, trabaja como cronista y narradora en la revista ANUBIS de esta ciudad.
Tengo tantas preguntas,
sin ninguna respuesta,
y a veces me resigno a que desaparezcan.
Pero la que más seguida viene,
sin importar dónde estoy,
es…¿Quién realmente soy yo?
Quizá solo un nombre con apellido,
o de repente nada más que un peón del destino.
De la playa tal vez soy un granito de arena,
o del inmenso cielo solo ser la punta de una estrella.
De un diluvio ser una gota,
o de un frondoso roble simplemente una mísera hoja.
Dejando las metáforas y volviendo a la realidad,
me pregunto, ¿por qué tiene que haber tanta falsedad?
¿Por qué ponernos una máscara para enfrentar el mundo?
¿Por qué juzgar lo de afuera y no analizar lo profundo?
¿Por qué ocultar tanto llanto atrás de una vana sonrisa ?
¿Por qué tener que hundirnos en tanta hipocresía?
¿Por qué no puedo ser yo al estar con los demás?
Solo por temor a que no nos vayan a aceptar.
Cuántas veces por orgullo no hemos sido sinceros,
y hemos llevado a la tumba un tan simple “te quiero”.
Cuántas veces algunos hemos deseado la muerte,
sin pensar que cada minuto de vida es un regalo de suerte.
Cuántos pétalos vivos quedan,
bajo una rosa muerta.
Cuántas heridas en el alma todavía no cierran,
y cuántas lágrimas se derraman y aún no terminan su condena.
Cuántos tristes sentimientos encerrados tenemos,
y mientras más pasa el tiempo más nos queman por dentro.
Cuánta ofensas hirientes hemos algunos soportado,
y tan solo por temor hemos callado.
Aparentar ser fuertes llenos de melancolía,
pensando que con el alma de piedra, sobreviviremos otro día.
A veces siento que mi corazón no siente,
que se muere lentamente y que los segundos pasan como meses.
A veces siento que me ahogo la mentira,
y que el remordimiento en la conciencia me pincha.
A veces se desea escapar de esta cruel realidad,
pero si seguimos huyendo nada vamos a lograr.
Siento recién haber salido al mundo a afrontarlo,
y aunque no parezca aún podemos salvarlo.
Cuántas veces estuve escondida atrás de un escudo,
en vez de ir a saltar los muros.
¿Por qué no supe antes lo que vale la vida,
y recién empiezo a vivirla este día.
Ahora sé quien soy yo,
todavía una semilla, ni siquiera el tallo de una flor.
¿Por qué tantas preguntas con respuestas que no entiendo?
Será porque todavía aún estoy creciendo.
Thaís Díaz Barrantes
En una esquina de un salón tan caluroso
está sentada una inocente colegiala,
con uniforme gris que de costumbre lleva
y no puedo quitar de ella la mirada.
Pues yo te miro tu me entregas tus miradas
y nuestros labios necesitan encontrarse,
hoy son deseos desde mi alma al infinito
que lo invitan a mi amor enamorarte.
Bella muchacha con tus ojitos dos luceros
me estas matando con esas tus miradas,
yo solo estoy para decirte que te quiero
porque mi amor sin ti no vale nada.
Siempre en tu ausencia me lleno de tristezas
tengo esperanzas de yo volver a verte,
mira desde el norte a donde vino mi destino
mi corazón está contento de quererte.
Porque te quiero expreso lo que siento
es imposible alejarme de tu lado,
por una parte tú tendrías la culpa
tanto mirarme hasta donde hemos llegado.
Pienso olvidarte pero es imposible
porque tú misma un día me dijiste,
llevo presente tus mejores recuerdos
los dulces besos un día que me diste.
Por caprichosa hoy te sientas y me miras
solo haces cuenta tanto que te he querido,
por una parte yo tendría la culpa
hoy te abandono y Adiós ya me despido.
AUTOR: ELÍAS DÍAZ CORONEL.
CUTERVO __CAJAMARCA.
10/02/2010.
Cuando tú naciste
había el día
sus sombras extinguido,
como jamás el cielo
de luz se embarazó…
y al ver que en tus ojos
nacían otros cielos,
de ofrenda, las estrellas
más lindas les mandó.
En torno a tus pupilas
hizo la luz su nido
y en tanto que otros soles
sentíanse celosos
los tuyos alumbraron
como nunca sucedió.No había la aurora
pintado sus rosas
tus labios robaron
su luz de carmín.
Dos mil mariposas
besaron tu boca
creyéndola rosa
venida del cielo
de allí del mismo sitio
donde vive Dios.Tu hora primera
de entre sus cristales
cogió corales de luz
para que nacieras
bañada de cielo,
para que vivieras
muy cerca de Dios.
Gregorio Díaz Izquierdo
Si una mirada por lo menos,
de ésas que echas al aire
por descuido y sin pasión,
aunque sea una de ésas
mis ojos de los tuyos recibieran...
mi alma se inflamará
como un cielo de luces y colores.
Si una frase de amor,
de tus labios escuchara...
y mi corazón la oyera,
como un himno que en la mañana
mil ruiseñores entonaran.
Si un beso enamorado
tu boca en la mía pusiera,
sería para mi vida
como una brisa del cielo
que a la noche despertara.
Mas
desgracia grande es la mía
que viendo noche y día,
tus ojos lindos de almendra
tu boca llena de miel,
ni un beso, ni una palabra,
ni siquiera una mirada
han sido míos todavía
Por eso, por eso…
cada vez que te miro
mi gran ilusión se ahoga
en el soplo de un suspiro.
Gregorio Díaz Izquierdo
Un poema de amor me pides,
un poema de amor te doy.
Y es que cuanto el mundo vez,
en sus nubes y en su sol estoy.
Una pisca de amor exiges,
un torrente de amor te doy.
En una tierna caricia la tienes,
en un beso prolongado te lo doy.
No me busque en el horizonte
de ti tan lejos no voy
en tí presente me tienes
Me tienes en tu mirar
en tus manos, en tu caminar
de ti tan lejos no estoy.
Seudónimo: “Fantasía”
Se reconcilian tú y yo
dos viejos (des)conocidos
tu maltrecho corazón y mi ternura
cual mala hierba reverdece el majadal
no fue tuya la distancia mía la lejanía
ven navegante de otras barcas ven
reclina tu frente en mis rodillas
se consumen solos leños de nogal
habitemos la guarida desolada
la lluvia
el voraz incendio ya no extinguirá
Fransiles Gallardo Plasencia
Dame la mano
y te guiaré por el sendero
que lleva a la floresta
donde se han escondido
los que se han entregado plenos
los que atrapar supieron
esquivas delectaciones
los que saludaron la aurora
de amor saciado,
colmados,
los que succionaron
de jardines floridos
suculentos néctares
los que escucharon rítmicos jadeos
gritos apagados …
que nos arrulle
la brisa complaciente.
se agolpen las pasiones
dame la mano y
recogeremos juntos las mieles
los sudores
los jadeos
las flamas, las crepitaciones
que palpiten
que radien flujos
alcanzados al unísono.
que el aroma de tierra mojada
pregone a los cuatro vientos
que en proficuo recipiente
cayó la simiente
que florecerá pródiga.
desmadejemos el imbricado
mundo de los deseos,
nos embriaguémonos.
que las hierbas
amortigüen el crujir
de osamentas desbocadas
y en su marchites
que atrapó nuestras formas
las de unos cuerpos que exudaron
la libido por los poros todos.
lo pregonen mañana
que una entrega total redima
dudas
celos
infidelidades
hasta que yazgan a la vera del camino
dos cuerpos complacidos
Dame la mano e iremos a buscar
otras formas de amar.
Antonio Goicochea Cruzado
SIETE ESPACIOS EN TU CUERPO DONDE LA PAZ ES SOSIEGO
Tu rostro
donde el cansancio atraviesa
caminos de pétalos que se incendian
con la tarde amarga de mis ojos
que te desean.
Ese espacio donde los cisnes
entonan una oda a tus ojos
que son luz y barniz.
El monumento a la Luna dormida
en la paz de los parques
de flores azules y doradas.
Aquel rincón iluminado
por guirnaldas fosforescentes
y centellas silenciosas.
El punto inicial del tímido universo
o mi causa de abandono a la nada.
Tus cabellos
el viento oscuro en libre caída
hacia mi pueblo nocturno.
El humus liberado
de manos del esclavo,
transformado luego
en toro de lidia suelto en plaza
dentro de mis manos cerradas.
La manta de alas de murciélago
adornada con flores de amarillo intenso.
Mi tejido favorito
hecho a lengua y diente
y con los ojos cerrados
Tus senos
los cráneos recuperados
y las batallas terminadas
(besos de palomas amadas) .
Los puños cerrados
de oso polares apurados
por pregonar fuegos descubiertos
en viaje de suicidas amantes.
Los esferolitos
de mis hallazgos escolares
guardados en mi tacto molesto.
Mis redondas en tu pentagrama
y su melodía circular
alrededor de los aros de fuego
que me hacen oír
el mar de un solo beso.
Tu vientre
la estepa y su hoyo donde duerme
la palabra y la serpiente.
La playa donde oigo el grito plácido
de la arena y la ola,
del acantilado y el viento errante.
Una plaza de mi pueblo imaginario
sin monumentos ni templos,
sólo con las manijas de un reloj
abriéndose para hijos que no vendrán
a cantar himnos
a la fecundidad negada.
Tu sexo
el fuego donde ardo hasta ser incendio.
El corazón del sol
donde un rayo duerme
un sueño caliente
tan rojo como una espada
en la fragua del despistado herrero.
El refugio de mi cuerpo de faro eterno.
El laberinto siempre desconocido
donde los vacunos aterrizan
sus ríos blancos y termales.
Mi tormento maravilloso
y mi dolor soportado
hasta no ser más que un avión intacto
dentro de su mortal tormenta.
Tus caderas
los manantiales donde mis manos
refrescan sus yemas felices
y mortales.
El tronco para mi salvación
en el día del adiós por siempre
y su hora final aguardando mi partida
El árbol donde cierro mis ramas
y doy mi fruto
para sostener mi pecho abierto
por tu aliento.
Mi viento cóncavo
donde juego a ser niño
sin caerme en el insondable
mar de tu piel eterna.
Tus pies
mis pasos buscando
sus huellas dejadas
por mi aliento de vino tinto
y chocolate sagrado.
Los mejores artesanos
del telar complejo
habitado en cómodas sandalias
acabadas a insondables suspiros.
Los trenes veloces acudiendo
al llamado de la garganta seca
del que espera embriagado.
Mi viaje a la cama
vestido de tigre
dispuesto a saltar
hasta el grito desgarrador
de la dicha plena.
William Guillen Padilla
Me gusta tu ausencia,
cuando salgo a la ventana,
y el cielo, la tarde y la tierra mojada,
me transportan hasta tí.
Y aunque mi piel no sepa de tu piel,
ni tu calor turbe ya el mío,
sé que estás junto a mí,
ya sin dolores, ni lamentos
que laceran el alma.
En otra dimensión, tu amor es sólo mío,
tan mío como mis ojos y mi boca,
no te toca la angustia de la espera,
no te distrae ni la flor, ni el paisaje.
Conoces de otro cielo
y hasta el me transportas
con las alas invisibles empezamos el vuelo,
y un minuto a tu lado, es una eternidad.
Sara Gutiérrez Sisniegas
I
Escribo tu nombre Amor
con letras de filigrana
a ti mi preciosa dama
que enmudeces hasta el sol.
La luna muestra su rubor
queda blanca cual estela
parpadean las estrellas
en el mar del infinito.
Todos comentan queditos
amor eres la más bella
II
Escribo tu nombre Amor
con el temblor de mi mano
aunque me siento espartano
tengo un poco resquemor.
Se que amor trae dolor
es de todos consabido
quien no sufre no ha vivido
es la ley universal.
Así te sientas muy mal
fue enseñanza de Cupido
III
Escribo tu nombre Amor
en el mar de mi esperanza
en la interminable danza
como danza el girasol.
Voy a esperar en mi pudor
con todo el temor latente
ante el bullicio de gente
observando mi sufrir.
¡hay! mi negro porvenir
que me mata lentamente
IV
Escribo tu nombre Amor
con todo mi corazón
y si pierdo la razón
la perderé con ardor.
Más sentiría horror
enloquecer sin querer
después de sentir placer
y haber llegado hasta el fin.
Día de San Valentín
de tu amor he de beber
V
Escribo tu nombre Amor
con mis labios apretados
con el cuerpo lacerado
sumergido en el sopor.
Al compás con el tambor
mis sienes van latiendo
y mi sangre está vertiendo
toda su fuerza vital.
Con golpeteo final
cuando te estaba queriendo
VI
Escribo tu nombre Amor
el Día de San Antonio
como un leal testimonio
en incesante fulgor.
No, ya no siento temor
hoy he aprendido a querer
a sufrir como a vencer
con toda mi intensidad.
Un cariño de verdad
lo he sabido comprender
Andrés Kuo Robles / Lima, Perú, 14-02-2009
Olvido, ausencias y presencias
Para recordarte olvido tu ausencia,
le voy colocando pedacitos de ti,
mientras recojo las hojas del jardín que sembraste,
las mariposas tristes vuelan hacía mí,
el lenguaje del viento no me habla de prisa,
la primavera reemplaza el otoño en sus risas,
el invierno debajo de su tibio aguacero
abre sobre mí tu infinito paraguas eterno.
Yo abrazo los árboles nuestros,
tristemente las estrellas me pintan tu adiós,
pero mi cielo todavía te guarda en un recodo azul,
entre las nubes, entre las congeladas manos,
entre las gotas pendientes de la noche,
entre las ventanas, entre los dientes,
en las oficinas y registros pendientes,
y te sigue esperando
junto a ese balcón desconocido
del que el olvido hastiado es confidente.
Lía Larce
Que nos importa el confín si fue en Inglaterra o Roma,
cuando un hombre al fin se asoma de cara a este mundo ruin,
bien llamado Valentín, Santo de entraña y valor,
quien defendiendo el amor en un difícil momento,
elevó este sentimiento hasta el altar del Señor.
Quedó como el fundador de un día sin paridad,
le dio al amor y amistad el más hermoso color,
legó al poema y la flor, al canto y dulce beso,
el singular embeleso de un mundo casi irreal:
llevó al más alto sitial al amor noble y profeso.
Dando emoción al regreso al adiós puso sentido,
armó de flecha a Cupido, dejó el corazón impreso,
atravesó el pecho ileso trocándolo en más sensible,
cambió al amor insufrible en paz que sólo se alcanza
con entrega y esperanza, cuando parece imposible.
Para el que ama es infalible rememorar este día,
con generosa ambrosía ante ese amor indecible.
Decirle que ¡Sí es posible!, que es el último y primero,
y nadie pondrá lindero al inmensurable amor,
porque hasta es dulce el dolor cuando es amor verdadero.
El catorce de Febrero se fijó en el calendario,
se introdujo al poemario del bardo y el cancionero,
se escondió en el burladero a salvo de aciagos días,
para el goce y alegría de los que aman de verdad,
donde no hay oscuridad, menos perfidia y falsía.
El amor –quién lo diría– todo lo cubre y perdona;
el amor paga y condona, llora, concede y porfía.
San Valentín, este día nos convoca con pasión,
a entregar el corazón y el alma comprometida,
a quien nos brinda su vida, toda nuestra adoración.
La fecha es con gran razón la cadena indestructible,
porque puede ser factible tomemos esta ocasión,
para darnos el perdón olvidando los rencores,
para decirnos con flores con versos y poesía:
¡Te idolatro, vida mía! ¡Te quiero... de mil amores!
Eliseo León Pretell - Houston, Texas. EE UU
Ayer por la tarde de brisa y de frío
un mundo vacío se apropió de mi,
evoqué tu nombre y en mi desvarío
algo como un río me arrastró hacia ti.
Estuve a tu lado con toda mi mente,
tocando tu frente con tierna pasión,
desperté turbado, lloré amargamente…
tu presencia ausente de mi corazón.
Pensé embelesado en tus tibias manos,
recuerdos lejanos de tan puro amor;
tu pelo, tu boca, tus besos tempranos
rodaron cual granos entre mi dolor.
Cerrando mis ojos repetí insistente:
¡Te quiero, te quiero…!, con todo mi ser.
Gritó entristecida mi voz que no miente,
con tono ferviente: ¡No te he de perder!
No sé lo que tenga que hacer para verte,
no quiero perderte. Mi pena es atroz.
Si algo me impidiera otra vez tenerte
prefiero la muerte…, ya lo sabe Dios.
Eliseo León Pretell
Houston, Texas. EE UU
Amada ¡te amo!
Con toda pasión, con locura
Al rozar tu cara con ternura
Al besar tu boca como lo hago.
Quisiera mi vida pasarla contigo
Por la eternidad sintieras mi pecho
Viviendo los dos bajo el mismo techo
Ser tu amante, tu novio, tu amigo.
Decirte al oído mil palabras bellas
En tiernas caricias recorrer tu cuerpo
Y en mi largo viaje llegar a tu puerto
Luego de pasar oscuras querellas.
Los días futuros los cuento a tu lado
Paseando juntos lentas caminatas
Al oído darte eternas serenatas
Estar los dos juntos, siempre enamorados.
Quiero enamorarme de tu madurez
Del fruto sagrado que diera tu vientre
No me interesa si nadie me entiende
Mientras a mi lado tú siempre estés.
El amor que siento no es a tu belleza
Siento que te amo por como eres
Diferente en mucho a las demás mujeres
Mostrando ante todos singular grandeza.
Pasar contigo mi vida clamo
Que seas para mí la única amante
Gritaré al mundo locamente
¡Amada, te amo, te amo!
Edgar Lescano León
¡Cómo rueda y rueda el tiempo!
con su pesadez de luto,
con su grávida tristeza
calcinando sentimientos,
desbordando la añoranza.
Durmiéronse no sé cuando
los vocablos, los recuerdos
y en oscuros aposentos
se agazaparon las horas,
los minutos polvorientos.
¡Mas, el verbo resonó!
surcó los cielos de plata,
y en fulgor iridiscente
un gran cortejo de estrellas
abrió celestial mansión,
donde hallas serena calma,
eterno edén primaveral,
rayos de luz argentada,
divino canto auroral.
En cada mañana azul
tu imagen presente está
coronada de bondades,
que en tu dulce mansedumbre
luciste por heredad.
Por eso María Rosita
la bella fraternidad
con jubilosa oración,
desde mundos diferentes,
cantemos al Creador
por la amistad,
por la unión,
por nuestra gran comprensión.
¡Cese la congoja entonces!
si ya moras dulcemente
en reinos de amor y paz,
jugando con las estrellas,
contando las caracolas,
la luna, el sol y los mares.
Maestra-amiga, ser ideal,
fiel jardinera de la amistad.
Al caminar dejaste huellas
orladas con tu ternura,
cuidadas con gran amor
que en haz de plata brilló.
Consuelo Lezcano Ruiz (Oct. 2009)
¡Oh Linda, oh buena hermana!
¡Cómo no recordarte si estás siempre presente
en el caudal de las vidas que fluyen de tu hondo ser:
Anita, Alvaro, Manolo, Milagritos, Rafael
y en la leal mansedumbre de William, tu servidor
que hurga cada mañana para atrapar esa voz
que se va... se difumina... en volutas de cristal!
Tu casita de Izcoconga arropada en el paisaje
de bucólico esplendor, guarda celosamente
tu imagen laboriosa de tejedora constante
de ensueños reverdecidos
de esperanzas con trama de ilusión.
Allá, el tiempo
madrugador se desliza
bajando por las laderas en cataratas de luz,
para tenderse muy quedo, queditamente
sobre campos de esmeraldas
y en las frondas olorosas de encendidos retamales,
sauces y capulíes en flor.
En ese tu edén florido ¡Cuántas veces te encontramos
abriendo surcos de amor,
repartiendo a manos llenas tu cosecha generosa
de amistad interminable
y es que era tu ley, cristiana filosofía:
lograr que un grano de mostaza se multiplique por mil.
¡Y que lleguen los
amigos y que viva el carnaval,
que en las blancas navidades
se agrande el pan familiar.
Que se cante al Niño Manuel con pandereta y tambor,
que dancen todos alegres en una ronda sin par
con los ángeles del Cielo, la Virgen y San José!
Sigues viviendo, ya lo ves, en la luz de cada día,
"en las cosas simples de la vida",
en el sol que entibia el alma
y convierte espiga en pan.
En la lluvia milagrosa que hablará a todos de ti.
Espéranos, entonces, en
aquella orilla azul,
en barcarola de plata, con nubes de arrebol
para cantar muy unidas por la amistad, por la paz,
por la comprensión fraterna
de toda la humanidad.
Consuelo Lezcano Ruiz (Oct. 2009)
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Dedicarte sumaria líneas
con el fín
retractarme de lo malo
continuar con lo bueno
desde añejos anhelos
decidimos
convivirnos
entre las alegrías, llantos y penas
entre el sol, la luna y las estrellas
entre las primaveras e inviernos
entre mis suaves alizos y cardos
entre tus arenales , faiques y algarro0bos
hasta que germinó los tres cariños;
Una muestra , un botón
su permanente abnegación
de mi terco sindicalismo
enclaustrado – hoy – en prisión
sus huellas breves posicionan
sus manos frágiles a heroína
su hogar
sus hijos
su soledad
sabiamente compagina
entre barrotes oxidados el Versador
entre hondas nostalgias haberlos abandonado
pido perdones a Dios;
Amigos no agiten los sentimientos
la intención no es airarlo
porque no creo en Valentín
sino en la voz de Jesús sin fin
quién me cedió a Julia
a disfrutar el paraíso terrenal
no lo tomen por mal
el amor es toda la vida
y, no una fecha casual
quién gana con esta treta?
el floro
la dádiva temporal
luego palos , piedras y desprecios;
No es Valentín
es Jesús la voz sin fin…
Lorenzo Lucero Díaz
Reo Pernal Picsi
Picsi, 13 - 02 - 2010
BETHOVEN MEDINA
ACUERDO ÚLTIMO EN El TRANSCURSO DEL BESO
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
En tu mapa aprenderé el mapa de las estrellas en movimiento
llenas de música y en donde se silencien
construiré mi barca con mi carne rosa de sangre
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
No serán las olas traduciendo su lenguaje de manos cortadas
Las que interrumpan mi decisión de remar
contra las espesas brisas de tus partes más íntimas y marinas.
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
Navegaré, navegaré
No daré tiempo a la tarde que cuente sus guitarras
tocadas por ramas caídas del tiempo a quien le duelen los pie
de tanto seguirte con el corazón mío en la mano.
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
Navegaré, navegaré
Y en tus venas ríos aumentando la alegría olor de fruta
cuando los vegetales crezcan antes que mi corazón se mueva
en mi pecho amplio como un mar. Navegaré.
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
Día y noche remaré impulsado por el suspiro del ciruelo en otoño
al sacudir el viento palmeras de la playa triste
y serán tus labios rondines bajo claro de luna.
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
Llegaré a tu corazón a vivir y enraizarme como árbol
a continuación de la lluvia y su humedad de palabras
en el puerto de la luz que ansío tocar con la yema de mis dedos.
Voy a meterme por tu boca. Entero y ardiendo.
Flor creciendo en la distancia de las cuerdas del arpa
está trazado ya el viaje
y no descansaré hasta que nuestros corazones sean leños ardiendo.
Del libro: Quebradas las alas (1983)
Un amor en primavera…se desliza, se enamora
entre cánticos de ensueño,
entre caricias de luna
y dulces pétalos de miel,
entre dos versos dormidos
que juegan junto a la piel.
Un amor en primavera…
sueña, ríe y carcajea
disimula sus enojos
y festeja sus antojos,
se duerme junto a la luna
en las alas de un gorrión.
Un amor en primavera….
deshoja sus pensamientos
junto a la lluvia de abril
y se viste de caricias
en aromas de jazmín.
Un amor en primavera…
pinta rosas de cristal
frágiles, bellas, primorosas
que deshojan su cantar.
Un amor en primavera
jamás miente, ni se enoja;
y en el canto de un zorzal
hace volar sus deseos
a la luna de cristal.
un amor en primavera sella
su promesa de amor,
con un verso
amoroso y un dulce beso,… hecho flor
Elizabeth Oliveros
La mujer del poeta
brilla en la noche, como una gaviota de alas blancas,
y oculta su silueta
en algún pliegue del corazón.
Ella es el último sueño de la felicidad,
un deseo de sábanas desordenadas
y un río de voces tibias regresando al tiempo original.
Su poder está en sus ojos limpios,
en su melodía de besos barrocos
y en la beatitud de los oboes que convocan al amor.
Todo lo que no existe
asoma siempre sobre su piel,
su cuerpo es todos los cuerpos,
su voz es el primer ladrillo de la armonía.
Con un ademán suyo,
los girasoles caminan y se convierten en antorchas
y se desvisten las sabrosas manzanas del pecado.
Su origen empieza en el misterio y termina en la fantasía.
El poeta lo sabe
y por eso la busca en los mares polvorientos de su sangre.
La mujer del poeta
duerme calientita al calor de sus palabras
y todos los días le depositan un sol en su ventana.
Si ella fuera un árbol,
la miel fluiría ebria por su tronco como un manantial
y los pájaros se perderían en la eternidad del aire.
Porque el poeta la ama,
jamás será un recuerdo marchando hacia el olvido,
un cementerio de palabras hermosas,
ni el llanto de un perro buscando en la multitud a su amo.
La mujer del poeta
es el barro rosado de la tierna alfarería
y sus palabras dulces nacen tibias en el volcán de su garganta.
Ella enciende las bengalas de su sonrisa
porque es feliz al lado del poeta.
Sus minutos de placer
se quedan bordados para siempre
en la sábana del tiempo.
Y la loca poesía
la anima a saltar todos los días,
desde el borde de una estrella.

Jorge Pereyra Terrones
Travesía para un amor inconcluso
Será junto al sol que hoy mis alas llevan,
fundido en mí pecho, el querer encontrarte.
Distantes rayos de luz surcan el espacio,
el alba y esta sensación… la de llegar a tu lado
Mirar entre sombras me hace seguir tu rastro,
traerte a mis sueños y ansiar volver a tenerlos…
Dejarme llevar, imaginar que podrás amarme…
Mirar al cielo… y por ti preguntarle
Como rocío en tiernos pétalos primaverales
tus ojos iluminan todo tu cuerpo, danzando,
y tejen destellos de amor, enlazándome.
¡Ojalá mi alma pudiera alguna vez acariciarte!
Mientras haya un camino, mis pasos irán avanzando
y llegará el momento en que podremos cruzarnos
y te hallaré, amor, para compartir tus anhelos,
darle vida a estas ilusiones y descubrir el velo…
Si Dios te hizo mujer, como fruto de mi costado,
no importa padecer si es que puedo encontrarte:
y conocer tu nombre, mil veces nombrarte,
estar siempre contigo y rezar para nunca alejarte.
Javier Puga Cacho
Atlanta, EE.UU. – Enero, 2010
Dulce quietud de una noche que se fue
envuelta en el velo rutilante y amoroso
de romántica y coloquial
declaración de amor.
Noche de apacible luna buena,
de esperanzas y promesas pasajeras,
quebrantada por mi voz
y mi guitarra enamorada.
Noche hermosa que llevaste
en las alas doradas de Euterpe
la confidencia de mi canto incomprendido
a lejanos y desconocidos corazones.
Nunca más volví a cantar
en noches claras y estrelladas
bajo tu primaveral balcón endurecido
por el frío y el abandono como tu corazón.
Nicolás Puga Cobián
Flor hermosa,
De tu capullo abierto destilas
Fragancia de mujer;
Elixir de amor que agita
El bramante pecho enfurecido,
De un volcán adormecido,
Carente de amor.
Brisa marina,
Refrescante y divina,
En el susurro penetrante
De tu sirenio encanto,
Halla sosiego la flama hiriente
De aquella lava incandescente,
Que aviva mi pasión.
Manantial de amor;
Dulce melodía;
Discurres suavemente
Pura y cristalina,
Por la aridez tortuosa
De un mustio corazón.
Vaso de cristal;
El más frágil,
El más fino;
Rebosante portador
De tesoro divino,
Delicado refugio
De mi ardiente corazón.
Manuel Rojas
He venido esta tarde, tarde
a la cita con mi desolación,
con cien clavos en la palma de mis manos
y mil tormentos dentro del corazón.
En el mismo lugar donde estuvimos
una tarde hablando tú y yo,
me puse a recordar tu imagen
y mi vista nublada no te halló.
Le pregunté a la tarde dónde estabas
y ella me contestó: Muy lejos de aquí…
Me preguntó la banca dónde andabas
y yo… no le supe qué decir.
Está vacío tu sitio junto al mío,
nadie ha venido a sentarse en tu lugar;
aún respiro tu aliento y tu alegría,
aún te siento… y no estás aquí.
Se va la tarde en la lejanía
y hoy mis pasos se quejan al marchar,
ya me alejo de aquella banca fría
y al volver de nuevo la vista atrás,
he visto llorando tu alma con la mía
mientras dos gorriones echaban a volar…
Enrique Ramos Guevara
Autor: Luzmán Salas Salas
Tu ilusión de colegiala
había memorizado mi nombre.
Caminos diferentes
dejaron desiertas nuestras manos
y me fui con el viento
buscando de rama en rama
un lugar para mi nido.
Te escondiste en el tiempo
viendo pasar mi vuelo
de primavera en primavera.
En la lejanía
era mi corazón
un beso interior esperando
el prodigio de ser
y de seguir siendo,
hasta que el tiempo
abrió sus puertas
y huyó el silencio
en dos mitades
para ir renovando
nuestro sueño,
posándonos en nuestros labios
cuando el minuto se hacía interminable
y la noche no tenía palabras
y mi yo se encendía
en tus ansias
en un supremo ritual
de amor.
Y ahora ...
cada día es un fondo de ausencia,
una gota de pena en la herida secreta;
estamos distantes;
y nuestras horas,
paralelas imposibles,
yendo y viniendo
sin saber hasta cuando…
Rodarán por mi mente
tu nombre
y el cristal de tu boca
atravesando mi latido,
fantasía terminada.
Ya no habrá incendio en la caricia,
sólo palabra en afonía
como tenue y místico suspiro
cubriendo la cicatriz de tus besos.
Le temo al adiós,
no quiero irme;
Le temo al mañana,
habrá una lágrima;
le temo a las pupilas
que buscan tus ojos;
le temo al final
tal vez porque
nada de mí se vaya contigo
y todo de ti se quede conmigo.
Soy barro en tus manos,
amor,
explórame,
bordea mis límites,
mis vacíos,
montículos y lagos,
las arenas de mis playas.
Recorre mis senderos,
suaviza mis espinas,
riega mis surcos.
Tengo miedo a perderme
por un camino infinito.
Hay en mí un pájaro
desvalido
que necesita
anidar
en el asombro.
Amanezco en tu mirada,
tu abrazo,
iluminó
mi crepúsculo,
me dio sosiego.
Sentí la pasión
estremecida de gozo y temor.
Recorro asombrada
el tupido bosque del amor.
El camino es infinito,
me invaden miedo
y deseo.
Mi herida,
el desencanto,
mi dolor,
la ausencia,
mi nufragio,
el olvido.
Soñé acoger nuestro amor
como se acoge a un niño.
Soñé habitar el misterio.
¿será sueño de soñar
lo que he soñado?
Mi crisálida late
al rescoldo de tu calor.
Siento tu pálpito,
¿llegará el vuelo?
Tengo el cuerpo
transido de invierno,
¿qué sol nos abrigará?,
¿qué tarde?.
Tierra,
cielo,
agua,
se acarician
con insistente
ternura,
imán voluptuoso,
cofre sellado
de deseos.
Me complace
pensarte,
archivarte,
adivinarte,
recorrerte.
El silencio
es un espejo
de tu rostro,
tus manos,
tus ojos.
Será tu abrazo,
mi primavera,
tu mirada,
mi manantial,
tus ojos,
mi refugio.
¡Ven!
¡abre mi puerta!
Brillando están mis ojos
De llanto están rojos
Sumido en la tristeza
Por una bella alteza
Mi rostro decaído
Mi cuerpo está dormido
Mi corazón perdido
De este amor que no olvido
Tengo un sentimiento
Pero no remordimiento
Pierdo el conocimiento
Por mucho sufrimiento
Sufre mi corazón
Llora mi alma con razón
Del amor que yo quiero
No me tiene compasión.
LUIS ALBERTO VÁSQUEZ MEDINA.
Tu piel de fiesta ha cubierto de aroma
tu lecho de poesía
F E B R I L
Junto a tu piel
cerca a tus labios de fiesta
se estremece mi cuerpo
en tu mundo todo
y estoy siempre cerca a ti
tan suave a tus palabras
Han crecido tanto
los duraznos
que te han cubierto
con su aroma silvestre
con su flor rosada
en tu sombrero
Es tu lecho de poesía
la esquina entera
donde reposan mis cansados años.
GUILLERMO MANUEL TORRES RUIZ
Entre la muerte y la vida,
entre la sombra y la luz,
me teñiste la vida de colores…
No nos quedamos
en el gris de la rutina.
Estrenamos matices,
abrimos una grieta
entre el tiempo
y la distancia
llenos de Sol y de Luna.
Y entre los renglones
de la vida,
tu amor.
Entre hoy y mañana,
entre la noche y el día,
este silencio
poblado de tu voz
y mi amor
lleno de esperanza... ¿y de Dios?
María Magdalena Vásquez Cruzado
Dos besos que se encuentran
en la mitad del camino,
un horizonte de palabras
Infinitas
y una mirada pasajera.
El corazón de la noche
asciende eufórico hacia el norte;
un día de lluvia para mirarte
desde la ventana,
mientras la humedad baña tus pies
colmando de ternura
esta tarde.
Nadie esperaba que en la primavera
tu corazón floreciese desvelado,
acariciando distancias enormes.
Arropas tu soledad,
en ese cuerpo dormido y embriagado en mi recuerdo,
aquella nuestra música yace ya, en tu silencio
y, abanderado de tu ojos, he salido presuroso
a contarle al viento
cuánto te quiero…
No hay nadie quien escuche este quejido clamoroso.
Nuestro canto se eleva tocando todos los sueños.
La vida aparece como una victoria total
entre la espesura de los bosques
eres el húmedo latido de la tierra.
Nuestras palabras se desbastan,
se funden con el canto de las aves;
en el invierno mágico, mi suspiro calcinado
anuncia tu presencia.
Águila que ofrendas en la cima
el aleteo alborotado de nuestro fuego;
contigo el viento cede en su furor;
la noche amansa
la cándida brisa que cae sobre todos
y los murmullos traen hacia aquí;
donde hemos decidido levantar
nuestra morada
aquí,
donde el hombre supo
marcar con nobleza y sacrificio
el recio coraje del rayo,
conociendo que en algún lugar
como éste,
la noche guarda, destellos infinitos
magia y candidez de esplendor.
Un lugar para vivir en calor
con la ternura y lumbre,
de nuestro amor.
Autor: Jorge Wálter Villanueva Cruzado.
con que colmé tu regazo
… y, seguimos… paso a paso
-ni tú ni yo en desatino-
días malos… días buenos
(simplemente: nuestro sino):
Amarramos nuestras cuitas
perseguimos las quimeras
cual polen las primaveras
con manos sueltas… y asidas…
* * *
Estuardo Villanueva (De Décimas de diez por medio)